Los puntos centrales de la posición expuesta por CAME comprenden:
Origen del endeudamiento familiar: Femenía puntualizó que el uso de tarjetas y préstamos responde al atraso de los sueldos frente a los precios y a los límites en las paritarias, lo que restringe los ingresos de la clase media trabajadora para cubrir las necesidades básicas de cada mes.
Caída del comercio minorista y locales vacíos: La entidad desmintió que exista una reactivación tangible en la economía real y alertó sobre la multiplicación de locales comerciales desocupados tanto en los centros urbanos del AMBA como en el interior del país.
Límite de las ventas digitales: Frente al argumento de la migración del consumo a plataformas electrónicas, el vocero explicó que el comercio digital representa solo el 18% del total nacional, por lo que no alcanza a compensar el desplome de las operaciones en los negocios a la calle.
Ahogo financiero y reclamo impositivo a ARCA: La ruptura en la cadena de pagos y el estiramiento en los plazos de cobro complican el cumplimiento de obligaciones con proveedores y entidades bancarias. En ese marco, CAME reiteró la necesidad de un plan de facilidades de pago para aliviar los embargos ejecutados por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA).
Situación crítica en las economías regionales: El relevamiento de la entidad descartó disparidades regionales y confirmó que los sectores primarios e industriales del interior enfrentan idénticas dificultades por el encarecimiento de la logística, las cargas sociales y la debilidad de la demanda central.-
Desde el sector pyme concluyeron que la recuperación económica requiere medidas urgentes que reactiven el poder de compra de la población y reduzcan los costos estructurales para evitar mayores pérdidas de puestos de trabajo.


